martes, 8 de septiembre de 2009

Tipa ausente, no busques una jeringa

No puedes saber lo que acontece en mi cabeza en estos momentos, por eso estoy escribiendo a estas horas de la noche. A ti, que eres la persona que no conozco, a la que esperaré sin parecer un ansioso, es a la que dedico momentos singulares. A ti es a quien dedico toda esta soledad, cual sacrificio para lograr que puedas acercarte más, cada vez menos distante. Sin saberlo, en estos momentos tú puedes pensar en mi, en el lapso más profundo de tu sueño o en la pesadilla más incómoda. Pienso que cada vez que me evocas podrías alterar los encefalogramas y crear patrones que simulen vellos erizados, pero en realidad no sé si esos patrones son vellos erizados por escalofríos, o por mero placer. Lúgubres pensamientos acaparan las sensaciones humedecidas en la piel, de la espantosa niebla matinal, del vaho que exhalan los mamíferos; estremecen tu cuerpo según los pulsos que controlo con mi voluntad, insospechables palpitaciones que provoco induciendo la secreción de estimulantes naturales, de gemidos estrictamente controlados que salen de tus cuerdas vocales afinadas en La natural que desentonan cuando sientes ese extraño escozor, cuando sientes el licor agradable que recorre tu cuerpo y aumenta el escozor, que incesantes golpeteos interrumpen el escozor y desencadenan esa extraña pero agradable sensación que te hace gritar y que te saca las lágrimas, la sensación que te tensa y un instante después relaja tus músculos al máximo, la sensación que te deja complacida y que no vuelve a recorrer tu cuerpo hasta que yo lo desee, esa pequeña muerte controlada. No puedo dejar que recurras a estas sensaciones con frecuencia, debido a que los orgasmos intravenosos que yo he inventado los venden bajo estricto control médico debido a que causan adicción. Incluso las farmacias los requieren cada vez más, pero sólo funciona con tipas ausentes como tú, porque los psiquiatras se las recetan a las ausentes nada más. Son tan abstractos como tú. El día que te aparezcas, que logres estar cerca de mi laboratorio, sabré que no te quieres robar la fórmula o algunas ampolletas, sino que quieres contactar al químico que ha logrado sintetizar orgasmos y que los vende para subsistir. Tú sabes que detrás de esa mente dedicada a las típicas labores de un laboratorio, hay un científico que anhela conquistar algo más que leyes o teorías. El día que te acerques, te diré cómo es que puedo lograr que te estremezcas aún cuando estoy pensando en ti. No es ningún tipo de alergia, sólo sucede cuando dos personas se buscan y mandan su mensaje, y este mensaje es contestado de manera misteriosa. El mensaje viaja en una frecuencia tan alta que los celulares jamás interferirán en ella. Es un mensaje tan poderoso y radiante que logra crear una atmósfera cálida alrededor de ti. Este tipo de comunicación jamás logrará sustituir el contacto entre dos humanos, así que cuando lo recibas, avísame inmediatamente para poder ir hacia ti.

20/08/2003

Otra vez

Nubes de borrego en Hermosillo

Otra vez, mirando el firmamento como si en realidad no hubiera algo más que ver. Mirando nubes que se desplazan cuando el viento las manipula, un cielo que es de color azul de furia queda encima de nosotros dispuesto a lastimarte la vista si te atreves a verlo directamente por varios segundos. Otro paisaje para los que se aman. Otra vez cautivándose, teniéndose a cada instante sólo para convidarse un poco de pasión púrpura, tan púrpura como el alba. Los que ostentan dicha pasión sólo les gusta repartirla con alguien que esté dispuesto a repartir la suya al igual que ellos. Sólo quieren estar al lado de los que desbordan todo su frenesí, los que liberan esa fuerza tan grande mecanizada en leves caricias sobre el cuerpo, lo sensible que es el tacto; lo fuerte que pueden ser las caricias bien acomodadas. Dulces gemidos, el bufar del cuerpo; tanto oxígeno faltante, tanta energía consumida puede crear un halo que se divisa a 50 metros de distancia. Milagros de la termodinámica, los que se aman siempre desafían a la termodinámica, lo hacen porque el ambiente no se atreve a igualar la temperatura de ellos con la suya porque no pueden perder la oportunidad de regirse por leyes naturales que no están al alcance de los que no se aman. Los que se aman simplemente no pueden digerir su comida, lo que necesitan para seguir en trance amoroso lo obtienen del otro, succionándolo por su boca e intercambiándolo para crear un ciclo perfecto que ellos no comprenden porque también compite contra las leyes naturales que siempre hemos conocido.

De esto sólo se puede hablar en metáfora porque en realidad no se puede describir con la simplicidad con la que siempre se describe todo a nuestro alrededor. Todo resulta tan simple, cada sensación es tan sencilla que puede desencadenar cualquier cosa, cualquiera. Infinitamente, no converge, sólo oscila y nunca llega donde siempre la esperan. Se sabe su comportamiento pero nunca saben a donde va, viaja como una serpiente en el agua. Sólo se captan sus ondas, emite unos sonidos que sólo oyen los animales que comen hierba y todo lo que implique esa hierba verde desencadenada por el sol. Puede tener la forma de cualquier bestia traída de una mente caprichosa o ser lo que siempre pensaste que sería su extraña figura. No sé si sigue siendo etéreo para muchos porque no tengo idea lo que significa. Qué complicado. Chale, chale , chale.

24/05/2004

El amor es una peda

Cuando pienso en ti, es como si chupara licor. Lentamente comienza la embriaguez, me convierto en un beodo cuando comienzo a imaginar tu presencia. Cuando pienso en ti me siento desinhibido, quiero subirme a mil montañas rusas, aventarme de mil paracaídas y me quiero agarrar a madrazos con todos los microbuseros de Zaragoza; quiero cantar mil canciones de amor, desentonado pero lleno de euforia y sentimiento desbordado; quiero reírme de todos los chistes que escuche, aunque estén bien chafas. Así es, me siento poderoso, pagaré la cuenta de todos y me iré a mi casa zigzagueando en el camino, persiguiendo a los perros, durmiendo en la banqueta. Recuerdo con horror que mi tía se despintaba las uñas con bacardí blanco, desde entonces no apetezco marranillas ni licores volátiles mezclados con refresco o servidos derechos, sólo pienso en el estado inconveniente que me provoca tu recuerdo. La mejor embriaguez es sin licor, es con momentos pasados, imágenes de antaño que desfilan en mi memoria al ritmo de una canción tropical con mucha candela. La mejor embriaguez es la que me ocurre pensando en ti, por eso no bebo, siento placer al recordarte en cada pizca de memoria, en cada segmento de recuerdo que me estremece. No es dipsomanía, simplemente es sed de ti. Después de una peda, la resaca te sigue, la cruda inevitable te sofoca insinuando la necesidad de seguir bebiendo o de dejar de beber. Para mi la resaca es darme cuenta que te extraño y tú no estás a mi lado.


06/04/2005