No puedes saber lo que acontece en mi cabeza en estos momentos, por eso estoy escribiendo a estas horas de la noche. A ti, que eres la persona que no conozco, a la que esperaré sin parecer un ansioso, es a la que dedico momentos singulares. A ti es a quien dedico toda esta soledad, cual sacrificio para lograr que puedas acercarte más, cada vez menos distante. Sin saberlo, en estos momentos tú puedes pensar en mi, en el lapso más profundo de tu sueño o en la pesadilla más incómoda. Pienso que cada vez que me evocas podrías alterar los encefalogramas y crear patrones que simulen vellos erizados, pero en realidad no sé si esos patrones son vellos erizados por escalofríos, o por mero placer. Lúgubres pensamientos acaparan las sensaciones humedecidas en la piel, de la espantosa niebla matinal, del vaho que exhalan los mamíferos; estremecen tu cuerpo según los pulsos que controlo con mi voluntad, insospechables palpitaciones que provoco induciendo la secreción de estimulantes naturales, de gemidos estrictamente controlados que salen de tus cuerdas vocales afinadas en La natural que desentonan cuando sientes ese extraño escozor, cuando sientes el licor agradable que recorre tu cuerpo y aumenta el escozor, que incesantes golpeteos interrumpen el escozor y desencadenan esa extraña pero agradable sensación que te hace gritar y que te saca las lágrimas, la sensación que te tensa y un instante después relaja tus músculos al máximo, la sensación que te deja complacida y que no vuelve a recorrer tu cuerpo hasta que yo lo desee, esa pequeña muerte controlada. No puedo dejar que recurras a estas sensaciones con frecuencia, debido a que los orgasmos intravenosos que yo he inventado los venden bajo estricto control médico debido a que causan adicción. Incluso las farmacias los requieren cada vez más, pero sólo funciona con tipas ausentes como tú, porque los psiquiatras se las recetan a las ausentes nada más. Son tan abstractos como tú. El día que te aparezcas, que logres estar cerca de mi laboratorio, sabré que no te quieres robar la fórmula o algunas ampolletas, sino que quieres contactar al químico que ha logrado sintetizar orgasmos y que los vende para subsistir. Tú sabes que detrás de esa mente dedicada a las típicas labores de un laboratorio, hay un científico que anhela conquistar algo más que leyes o teorías. El día que te acerques, te diré cómo es que puedo lograr que te estremezcas aún cuando estoy pensando en ti. No es ningún tipo de alergia, sólo sucede cuando dos personas se buscan y mandan su mensaje, y este mensaje es contestado de manera misteriosa. El mensaje viaja en una frecuencia tan alta que los celulares jamás interferirán en ella. Es un mensaje tan poderoso y radiante que logra crear una atmósfera cálida alrededor de ti. Este tipo de comunicación jamás logrará sustituir el contacto entre dos humanos, así que cuando lo recibas, avísame inmediatamente para poder ir hacia ti.
20/08/2003
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